«Es muy distinta una playa nudista frecuentada por personas conscientes de, por ejemplo, la de Riazor» Los gastos principales, que dependen de la ubicación y el tamaño de la playa, son los de seguridad y limpieza
Este verano, 209 municipios españoles la ostentarán con orgullo en 493 playas. La bandera azul, después de más de 20 años de vida, se ha vuelto una marca innegable del compromiso de un ayuntamiento con el medio ambiente y la seguridad de los bañistas. Sin embargo, aunque el significado de su presencia en los arenales sea tan claro y transparente como la calidad del agua del mar que exige, conquistar -y mantener- la bandera supone una considerable inversión de tiempo y, en algunos casos, de dinero. El presidente de la Asociación de la Educación Ambiental y del Consumidor (Adeac), José Ramón Sánchez Moro, afirma categóricamente que participar del programa no cuesta nada: «Nosotros somos una oenegé, no cobramos por la participación, la asesoría ni siquiera la propia bandera, que mandamos producir en Holanda con material biodegradable», explica Moro. Añade que es imposible definir una media de los gastos demandados para cumplir los requisitos del programa. «Es muy distinta una playa nudista frecuentada por personas conscientes de, por ejemplo, la de Riazor», comenta. Pero admite que son fijos los gastos con los principales criterios de calidad (el sistema de salvamento y socorristas, la salubridad del agua y el sistema de limpieza).
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