Tú eres de soria, no? Esta pregunta tiene siempre algo de terrorífico (al menos para mí) y esa sensación se hace más grande si te la formulan a varios miles de kilómetros de aquí. Si además la pregunta te llega de lo alto mientras tomas el sol en una playa semiprivada y nudista, el interrogante te machaca, la "?" se te marca como si fueras una res en un rancho y cuando tratas de focalizar, a contrasol, de dónde procede la voz, la primera cosa que te viene a la mente es que tienes todo al aire. Así que con una mano te haces una visera y con la otra tratas de arropar la entrepierna porque no viene a cuento que unos presuntos sorianos te vean en bolas.
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