Estados Unidos es el país que produce series como Californication, en cuyo primer episodio una monja practica una felación en el altar de una iglesia al protagonista, o Queer as folk, donde no hay entrega sin al menos una penetración anal entre dos (o más) hombres. Pero todo eso ocurre en la televisión por cable.
La generalista, la equivalente a nuestros Telecinco o Antena 3, es otro mundo. El control de cualquier supuesta obscenidad raya en lo absurdo, y el que se pasa, lo paga. Es lo que le ha ocurrido a la ABC, que en febrero de 2003 emitió un capítulo de Policías de Nueva York en el que se mostraban las nalgas de una mujer y parte de un pecho. Por semejante escándalo, la cadena se enfrenta ahora a una posible multa de 1,4 millones de dólares (unos 950.000 euros), según informa la agencia Reuters.
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