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De nuevo frente a cuerpos desnudos, hombres y mujeres que sin vergüenza con naturalidad plena caminan, platican, se abrazan, se toman fotos, van y vienen.
La noche fría pero de ambiente sabatino cálido y fraternal, algunas caras y cuerpos conocidos, los más ajenos, como cualquier otro: morenos, blancos, rubios, altos o bajos, gordos o flacos, pero todos unidos por un objetivo de libertad, de igualdad, de respeto.
Cerca de las ocho de la noche las puertas del Museo Universitario Contemporáneo de Arte de la UNAM -con la muestra fotográfica de Tunick en el Zócalo- se abren para cerca de 200 entusiastas dispuestos a eliminar de su cuerpo todo ropaje, contravenir las reglas morales, religiosas y sociales que todo moderno ser humano carga a sus espaldas.
Los más de los hombres y mujeres de 20, 30, 40, 50 o mas años reunidos en el MUCA habían participado en mayo pasado en la fotografía nudista de Tunick en el Zocalo, esa gran acción contestataria que reunió a cerca de 20 mil personas con el respaldo de la UNAM y el gobierno del D.F.
La experiencia vivida meses antes facilitó la acción del presente, tras la breve bienvenida de Graciela de la Torre, directora del MUCA, y agradecimiento por parte de Jorge Herrera (Jordi), promotor de éste encuere, todos se despojan de sus ropas hasta la última prenda.
Sin más, a iniciar el recorrido por la muestra realmente de escasa calidad artística pero de gran valor social por su significado y más aún por sus consecuencias, como ésta misma vivida aqui. Se disfruta la desnudez propia, se reconoce y se admira la ajena, sea de hombres, sea de mujeres.
Se siente la herencia dejada por Juan Ramón de la Fuente y crece la esperanza de que la línea de apertura avance con José Narro Robles, más aún, permee hacia al resto de la sociedad para que no sea sólo la UNAM el único ámbito de libertad, patente en el salón del museo con cuerpos desnudos que llegan a rozar entre si, sin molestar, sin herir, sin afectar.
La gentiliza de la anfitriona Graciela se hace presente con café y galletas, la mesa dispuesta para ello facilita la convivencia, el intercambio de palabras, de pláticas, Al poco, nadie siente la falta de ropa, el encuentro se desarrolla con normalidad como cualquier otro, salvo por la alegría de los participantes que estalla en juegos y júbilo.
Grupos organizados de nudistas y otros surgidos a raíz de la foto de mayo, como el de Zocalo Desnudos comandado por Julio Cesar Pérez, llevan la batuta en las intentonas de organizar una foto general que no llega a plasmarse con nitidez, pero no impide el sinnúmero de tomas que se disparan de aquí y de allá. Cámaras profesionales o digitales, de fotografía o video. El momento debe conservarse.
El tiempo corre sin parar y pasa una hora, casi dos, es momento de retirarse. Queda el hecho, la libertad, el respeto; se logró otra vez. |
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Salvador Martínez García
2007-11-26 |
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