miércoles, abril 09, 2008

Naturismo I/IV: Viajar con el bañador por montera

Atrás en el tiempo quedaron las imágenes en las que los nudistas eran arrestados por escándalo público o perseguidos por lugareños enfurecidos cuando osaban mostrar sus carnes en las playas españolas. La década de los ochenta supuso el fin de la incomprensión y el principio de una nueva época para los amantes de esta práctica, abierta a cualquier persona que lo desee. Sólo hace falta olvidarse el bañador en casa y no meter en la maleta prejuicios ni complejos.


Pero, exactamente, ¿qué es el naturismo? Según la INF-FNI, Federación Internacional de Naturismo (www.inffni.org), es “una forma de vida en armonía con la naturaleza, caracterizada por la práctica del desnudo en común, con la intención de reforzar el respeto por uno mismo, por los demás y el medio ambiente”. En esta definición entran los que lucen desnudez en playas y piscinas, los que aspiran a hacerlo el mayor tiempo y espacio posible, los que además se adscriben al ecologismo, vegetarianismo, a las medicinas naturales, a la llamada vida sana... Y todos ellos unidos bajo el deseo común de poder liberarse de la ropa simplemente cuando les apetezca.


Los llamados nudistas y naturistas -algunos de los adeptos a esta corriente social establecen distinciones- encuentran cada vez con más facilidad establecimientos pensados exclusivamente para ellos. Países como Estados Unidos o Croacia han descubierto este filón económico cuyos beneficios van en aumento cada año. En esto de presentarse ante el mundo en pura pelota, España va a la zaga. Es cierto que en nuestro país lo practican según estimaciones aproximadamente un 1% de la población total, cuyo perfil es el de un matrimonio joven de 30 a 40 años, con estudios universitarios y nivel adquisitivo medio alto. Pero tan sólo 3.000 están asociados a la FEN, Federación Española de Naturismo, nada que ver los cerca de 80.000 afiliados de Francia, 30.000 de Holanda o 27.000 de Reino Unido. Eso sí, no hay que olvidar que fuera de nuestras fronteras la posesión del carné es obligatoria para acceder a los centros destinados a dicho público, mientras que aquí la exigencia es menor. Pero para botón una muestra: cuando los españoles viajan al norte de Europa les choca ver a nudistas por los parques de las grandes ciudades, como sucede en Berlín o en el parque de Esculturas Gustav Vigeland, en Oslo.


Amén de las cifras y estimaciones, en muchas playas de nuestro litoral lo que menos se luce es el bañador. Raro es quien no conoce en su lugar habitual de vacaciones marítimas que tal cala o tal tramo es territorio nudista. Pero sí hay los más que aún no saben que la práctica del nudismo no está ya restringida a espacios concretos y que ninguna playa es exclusiva ni de naturistas ni de textiles (así llaman a los que llevan ropa) En total, se calcula que existen más de 500 enclaves costeros donde, por tradición, acuden los amantes del naturismo, aunque sólo 220 están oficialmente reconocidas y como tal aparecen en la página web del Ministerio de Medio Ambiente (www.mma.es/playas) Las hay con reminiscencias hippie y famosos incluidos como la playa Des Cavallet, en Ibiza, o las de Caños de Meca, en Cádiz; de gran belleza como la de Sotavento de Jandía, en Fuenteventura, o escondidas entre acantilados como la de Antuerca, en Ajo (Cantabria)


Y aunque aquí no hemos llegado aún a ejemplos como Finlandia, donde sólo existen tres playas textiles; o Zürich, con todas sus piscinas públicas abiertas al naturismo, España es el tercer país en cuanto a este turismo se refiere. A nuestras costas llegan sobre todo alemanes, holandeses e ingleses, muchos de ellos jubilados que en invierno emigran a las urbanizaciones nudistas del sur para de ese modo no tener que echar mano del abrigo. Por delante se sitúan Croacia (http://www.cronatur.com/), donde el naturismo genera el 25% de los ingresos por turismo y cuya política turística atrae cada vez más a los alemanes, y Francia (http://www.ffn-naturisme.com/), el país que posee la infraestructura nudista más importante del mundo y cuyo mejor ejemplo es la ciudad de Cap d’Agde (http://www.capdagde.com/) Situada en el Mediterráneo, posee un barrio exclusivamente naturista que recibe cada verano a más de 20.000 nudistas de todo el mundo y que cuenta incluso con su propio puerto deportivo.

Publicado en Revista Viajar