Estados Unidos es el país que produce series como Californication, en cuyo primer episodio una monja practica una felación en el altar de una iglesia al protagonista, o Queer as folk, donde no hay entrega sin al menos una penetración anal entre dos (o más) hombres. Pero todo eso ocurre en la televisión por cable.
La generalista, la equivalente a nuestros Telecinco o Antena 3, es otro mundo. El control de cualquier supuesta obscenidad raya en lo absurdo, y el que se pasa, lo paga. Es lo que le ha ocurrido a la ABC, que en febrero de 2003 emitió un capítulo de Policías de Nueva York en el que se mostraban las nalgas de una mujer y parte de un pecho. Por semejante escándalo, la cadena se enfrenta ahora a una posible multa de 1,4 millones de dólares (unos 950.000 euros), según informa la agencia Reuters.
La Comisión Federal de Comunicaciones dijo ayer que 52 estaciones de la ABC en el Medio Este y Medio Oeste sacaron al aire el capítulo a las 9 de la noche, lo que supone una violación de las leyes federales que impiden emitir "material obsceno" entre las 6 de la mañana y las 10 de la noche. Según el Washington Post, la comisión considera que la escena entra en su "definición de indecente" porque muestra "órganos sexuales y excretores".
La comisión asegura que recibió "numerosas quejas" por la escena, en la que se ve, de espaldas, a una mujer desnudándose en el baño para entrar en la ducha.
La cadena, que recurrirá la multa, defiende que emitió el capítulo de la serie con las advertencias adecuadas. Además, sus responsables argumentan que Policías de Nueva York llevaba más de una década en la televisión y "la naturaleza realista de sus historias era bien conocida por los televidentes".
Censura
No es la primera vez que la Comisión Federal de Comunicaciones pide multas millonarias a las televisiones estadounidenses por asuntos que en cualquier cadena europea están a la orden del día. La CBS todavía está en pleitos para evitar la sanción de 550.000 dólares (375.000 euros) exigida por la entidad por el famoso pezóngate de Janet Jackson en la Superbowl de 2004.
El récord de la comisión está en 3,6 millones de dólares (2,4 millones de euros), cantidad reclamada a la CBS por un episodio de Sin rastro del mismo año. Ambas llegaron a un acuerdo, y la emisora acabó pagando 300.000 dólares (unos 200.000 euros).



















































































