Una fina lluvia y la fresca brisa desanimaron a un buen número de participantes de la carrera nudista de Sopelana, celebrada ayer en la playa de La Salvaje. Frente a los 136 corredores de la pasada edición, este año 83 personas se dieron cita en la salida de una prueba a medio camino entre la competición y el acto reivindicativo.
El interés que despierta esta atípica carrera con corredores de edades entre los 7 y 68 años quedó patente en la lista de inscritos, con una reseñable presencia de participantes de puntos tan lejanos como Málaga, La Coruña o Palencia, junto a corredores ingleses y franceses. «Todos ellos pertenecen a clubes naturistas y se han apuntado por Internet», destacó la portavoz de la Asociación Naturista de Euskadi (ENA), Maite Vicuña.
La idea de organizar esta prueba surgió hace nueve años en la mente de Patxi Ríos para dar a conocer un arenal en el que desde hace décadas comparten espacio nudistas y «textiles» en armonía. Con el paso de las ediciones, la prueba se consolidó y su organización pasó a ENA, con la intención de «institucionalizarla como competición deportiva en la que correr desnudos sea más que una mera anécdota. Soñamos con ver las crónicas periodísticas en la sección de Deportes», expresó Vicuña.
En los instantes previos a la salida, los corredores trataban de combatir el frío con ejercicios antes de afrontar un exigente recorrido de 5 kilómetros en las principales categorías y de 2.500 metros para los más pequeños sobre arena mojada. Sólo seis mujeres se animaron a participar frente a una mayoritaria presencia de hombres.
Los primeros puestos se decidieron en un enconado sprint en el que el getxotarra Iñigo González se impuso al resto. El atleta del equipo CAI-Gran Canaria reconoció que «me he divertido mucho, a ver si hay más carreras como ésta». Este joven, afincado en Valladolid, practica naturismo, «aunque donde resido es muy complicado y no pierdo oportunidad de venir a La Salvaje cuando vengo a visitar a la familia». El ganador cruzó la meta con un tiempo que rondó los diecisiete minutos, una de las mejores marcas en la historia de la competición.
La ganadora de la categoría femenina, Jone Etxeberria, representa como nadie el espíritu de la prueba al ser atleta federada pero no naturista. «He participado en casi todas las ediciones porque comparto su filosofía a pesar de que la playa no me gusta. Prefiero otros planes para mi tiempo libre». Esta joven de Larrabetzu, integrante del Club de Atletismo Ortuella, invirtió un tiempo de 24 minutos y 50 segundos en cubrir el duro trazado a buena distancia de la segunda clasificada.
Con sólo 13 años, Bingen Ríos fue el ganador infantil con un tiempo de 11 minutos y 10 segundos. Hijo del creador de la prueba destacó que «no me ha costado mucho, además cuando estás corriendo no notas la lluvia». Fiel a la filosofía familiar se considera un «naturista convencido y seguiré participando todos los años».