Warning: Can't find FULLTEXT index matching the column list in /usr/home/ene-naturismo/www/noticias/libs/db.php on line 233 Soy-Nudista.es / Resultados para tarragona
Diez años. Y aun así, en pleno siglo XXI, con la democracia como en casa, con Franco en los libros de texto y con un freak en el Festival de Eurovisión, el naturismo todavía hostiga la moral de muchos neófitos de la tolerancia. En Fonoll (Conca de Barberà), el pueblo nudista creado hace ahora una década por el empresario barcelonés Emili Vives, lo saben muy bien. Lo bueno del caso es que les da lo mismo.
"Cada vez somos más y los mitos absurdos sobre la desnudez se van rompiendo. Aún queda mucho carca, lo sabemos, pero qué le vamos a hacer, es su problema", resume el padre de estas 160 hectáreas, que hace más de 55 años quedaron deshabitadas. Justo debajo del sujeto retrógrado, en la escala de rastreros de Vives, está el político. Le sirve cualquiera. Asegura que ha resucitado Fonoll sin un solo céntimo de subvención y reparte estopa tanto para "Conservància i Unció" como para el Govern de izquierdas, que ha salido "más facha si cabe que el anterior". Su rencor tiene una historia. El Ayuntamiento de Passanant, del que depende Fonoll, lleva dos lustros intentado reventar el proyecto. En el 2000, recuerda Vives, el alcalde llegó a la finca con 13 guardias civiles y cuatro camiones para llevarse un montón de material. Se amparaban en una resolución judicial que ordenaba paralizar las obras y querían estar seguros de que Vives no colocara un solo ladrillo más. Un año después, recuperado del golpe, volvió a ponerse manos a la obra. Y claro, el consistorio le denunció por desobediencia judicial. En octubre tiene cita con el juez. La enésima. No parece muy preocupado.
Bufet vegetariano
Son las dos. Hora de comer. Jacinto es el cocinero. Era cliente hasta hace un par de meses, cuando Vives descubrió que además de buena persona es un refinado gurmet. Renunció a su trabajo y a un sueldo superior y se instaló en una caravana en Fonoll. Asegura que ahora es "más feliz que nunca". Hace sonar la campana y la gente que usa el restaurante --un exquisito bufet vege
Son las dos. Hora de comer. Jacinto es el cocinero. Era cliente hasta hace un par de meses, cuando Vives descubrió que además de buena persona es un refinado gurmet. Renunció a su trabajo y a un sueldo superior y se instaló en una caravana en Fonoll. Asegura que ahora es "más feliz que nunca". Hace sonar la campana y la gente que usa el restaurante --un exquisito bufet vege">
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